Friday, November 17, 2017

Idiosincrasias diversas bajo la óptica de SUPERFLUOUS MOTOR



En esta ocasión nos topamos nuevamente con SUPERFLUOUS MOTOR, el proyecto unipersonal fundado en el 2012 por el retraído Greg Chambers, una persona inquietamente creativa que con su arsenal de teclados gesta su propio microcosmos progresivo marcado por la exquisitez, la elegancia y la musicalidad en sus más ricas expresiones. “Idiosyncrasies” es el título de su nueva obra, publicada en su página de Bandcamp a fines del pasado mes de junio. Ya en pasado año 2016, SUPERFLUOUS nos había brindado un genial par de ampulosos discos titulados “Scatterbrain” y “Kaleidoscope”, respectivamente. Ahora, con”Idiosyncrasies”, el buen Sr. Chambers se ha dedicado mayormente.  

Durando poco menos de 5 ½ minutos, ‘Delusions’ inicia este viaje musical con una aureola sobria sostenida sobre un motto perpetuo al piano eléctrico, el cual aprovecha muy bien su configuración para establecer una ambientación obsesivamente onírica. Las imparables vibraciones etéreas acogen un renovador aire moderadamente denso cuando el esquema rítmico se termina de asentar. Luego sigue ‘Anxiety’, un tema que a despecho de su título no se regodea en extremismos expresionistas; eso sí, es una pieza notoriamente más extrovertida que la de apertura, centrada en una confluencia de las influencias de los WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s y el JAN HAMMER de los dos primeros discos. Con la dupla de ‘Avoidant Personality Disorder’ y ‘Mania’, el enfoque sonoro de SUPERFLUOUS MOTOR se proyecta hacia el ahondamiento de los dinamismos eclécticos y multicoloridos que siempre han sido su motivo de creatividad: en el caso del primero de estos temas mencionados, el enfoque ha estado centrado en la electrónica hipnótica y señorial que reconocemos en los discos de inicios de los 80s de TANGERINE DREAM y de VANGELIS; en el segundo, la estrategia creativa se ha orientado hacia una mezcla de sinfonismo (a lo CAMEL) y jazz-rock (al modo de la CHICK COREA ELEKTRIC BAND), siendo así que su despliegue de jolgorio contrasta eficazmente con la parsimonia reflexiva de ‘Avoidant Personality Disorder’. El rol del piano es bastante relevante y la armazón rítmica es lo suficientemente desafiante para el oído del oyente empático como para mantenerlo en un interesante vilo contemplativo. Siendo la pieza más breve del álbum con su minuto y segundos de duración, ‘Attention Deficit Hyperactivity Disorder’ se da maña para llamar nuestra atención por causa de su carácter filudamente asertivo: el groove complejo de raigambre funky ayuda bastante al respecto. Cuando llega el turno de ‘Nostalgia’, el bloque sonoro de SUPERFLUOUS MOTOR se torna más lírico, pero básicamente lo que se hace aquí es regresar a una síntesis de los dinamismos y atmósferas de los temas #2 y #4. Ya va quedando bien claro por dónde se va orientando el planteamiento predominante de este nuevo disco. 

Suponemos que las cosas viran hacia una orientación cínica cuando emerge el séptimo tema del repertorio, el cual se titula ‘Cynicism’. En realidad, apreciamos aquí otro gentil ejercicio de lirismo preciosista sobre la base de un groove llamativo y típicamente complejo al estilo jazz-progresivo, pero de todas maneras se nota que aquí late una espiritualidad adusta en comparación con la calidez que se había resaltado en los temas #4 y #6. Vale mencionar lo espléndido que es el solo de sintetizador que se explaya en el largo pasaje final, de lo más acrobático del disco. Una pieza titulada ‘Schizophrenia’ no puede faltar en el concepto del presente disco y es justamente ésta la que ocupa el octavo lugar del repertorio: su despliegue de parcos encuadres melódicos y sobrio dinamismo permite que en ciertos lugares estratégicos emerjan ornamentos disonantes y quiebres rítmicos razonablemente inquietantes. Las cosas amenazan con volverse más punzantes con el arribo de ‘Psychotic Break’, pieza que desarrolla una especie de tensión mezclada con exaltación a partir de un vitalismo retorcido y vertiginoso que convierte a esta pieza como motivadora de estremecimientos incendiarios en este momento del álbum. En efecto, ‘Addiction’ va por este mismo camino aunque es justo señalar que su desarrollo temático ostenta una dosis mayor de luminosidad. De hecho, la sección final se acerca seriamente a patrones clásicos de la tradición prog-sinfónica, aunque evidentemente el esquema rítmico se orienta disciplinadamente hacia el estándar del jazz-rock. ‘Denial’, por su parte, se focaliza en el dinamismo alegre y grácil que ya hemos disfrutado en los pasajes más jazzeros de varias piezas precedentes. El ambiente espiritual que parece que pretende plasmar este tema es el de una vivacidad que se explaya como una fachada que cubre frustraciones inquietas. 


Nos acercamos al final de “Idiosyncrasies” cuando emerge ‘Autophobia’, un tema bastante sobrio cuya sencilla estructura temática nos brinda uno de los pocos momentos de genuina introspección del álbum. La dupla de ‘Depression’ y ‘Serenity’ pone el broche final al disco. El primero de estos temas capitaliza la herencia introspectiva de la pieza precedente y la lleva a un minimalismo de retazos románticos dentro de una atmósfera que se siente etérea y angustiada a la vez. Cuales gotas de rocío que se van acumulando mientras cae una llovizna de otoño, la secuencia monótona de piano se deja arropar por añadidos armónicos y densas cortinas que nos vuelven a remontar al mundo de TANGERINE DREAM. Con sus poco más de 2 ¼ minutos de duración, ‘Serenity’ elabora una ambientación relajada en base al piano, el cual gesta un recurso de discreto encanto como si con cada nota temiera hacer un barullo improcedente. La verdad que esta última tríada ha servido como un oportuno bálsamo de relax espiritual tras el fabuloso e imperativo despliegue de vivacidades multicolor que había impregnado a la inmensa mayoría de melodías y atmósferas del repertorio precedente. Así fue la experiencia de “Idiosyncrasies”, una magnífica experiencia melómana progresiva para el año 2017: la presencia de SUPERFLUOUS MOTOR sigue teniendo relevancia en los círculos actuales de la música progresiva del mundo en nuestros días.



Muestras de “Idiosyncrasies”.-

Wednesday, November 15, 2017

Un asunto familiar de FOCUS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar la nueva iniciativa de FOCUS, la leyenda viviente del rock progresivo neerlandés. El grupo inició en setiembre último una gira sudamericana que le ha llevado a tocar en escenarios del Perú, Chile, Argentina y Brasil, lo cual ha servido de pretexto para lanzar al mercado un disco doble titulado “The Focus Family Album”, tanto en formato de CD como de vinilo. Una gracia especialmente significativa de este ítem es que la portada fue hecha por Roger Dean, al igual que con algún disco anterior. Con dos miembros históricos aún presentes en sus filas, el perenne frontman flautista-teclista Thijs van Leer y el invencible campeón de la batería Pierre van der Linden, el cuarteto se completa con el guitarristas Menno Gootjes (desde el 2011) y el bajista Udo Pannekeet (desde noviembre del año pasado). Cada volumen contiene 10 piezas, siendo así que cada integrante cuenta con dos piezas solistas a aportar dentro del repertorio: este mismo contiene temas nuevos así como versiones nuevas de otros que ya aparecieron en discos anteriores... y eso no es nada nuevo en la banda, pues recordemos que en “Focus 3” se incluía una extensa y electrizante nueva versión de ‘Anonymous’, original del álbum debut “In And Out Of Focus”, bajo el título de “Anonymous Two”. La distribución de piezas en el repertorio del volumen 2 es simétrica a la del otro volumen de acuerdo a las asignaciones colectivas o individuales. Pongamos unos ejemplos: cada volumen, comienza con un tema solista de Van Leer a la flauta; los temas #2 y #4 son los dos primeros en los que toca el grupo íntegro mientras en el medio aparece un tema solista del maestro Van der Linden; cada séptimo tema pertenece a SWUNG, el trío de jazz-rock vanguardista que armó Van der Linden con el guitarrista y el bajista de turno en los cuatro últimos años durante las pruebas de sonido sin la presencia de Van Der Leer, lo cual permite al universo global de FOCUS sacar de sí algunos de sus filos más aguerridos y psicodélicos dentro de un contexto free. Algunos temas fueron registrados cuando Bobby Jacobs todavía era el bajista del cuarteto. 


  

Mientras el mundo se dispone a disfrutar a rabiar de la potencia y garra incombustibles de Van Leer, Van Der Linden y sus dos socios de lujo en cada presentación en vivo que realizan, pasamos ahora a revisar el contenido de “The Focus Family Album”. El volumen 1 comienza con la pieza solista de Van Leer ‘Nature Is Our Friend’, el cual emana una calidez etérea guiada por una flauta que dibuja a paso firme las cristalinas florituras creadas para la ocasión: lo pastoral y lo barroco se fusionan con una brillantez cristalina que resulta esencial para completar la solvencia del aura reflexiva bajo la que se desarrolla la composición. Los temas segundo y cuarto se  titulan ‘Song For Eva’ y ‘Victoria’, respectivamente: el primero de ellos es ceremonioso en su núcleo temático, lo cual causa un impacto efectivo en su espiritualidad expresiva; por su parte, ‘Victoria’ es una versión más corta de la misma pieza que había aparecido en “Focus X”, pero este detalle no impide que podamos disfrutar del pulido esquema melódico que penetra a la bella arquitectura general de la versión original. Como anécdota, cabe señalar que la Eva del título del primero de estos dos temas mencionados es una de las hijas de Van Der Leer; además, la parte hablada proviene de un poema de Lord Byron. Con su duración de 9 1/2 minutos, ‘Song For Eva’ goza de un amplio espacio de expansión para que las vibraciones contemplativas de sus señoriales líneas melódicas puedan ser meticulosamente escudriñadas. En medio de estas piezas se sitúa ‘Riverdance’, tema solista de Van der Linden que se explaya en esquemas polirrítmicos con cierto talante fusionesco: se dejan sentir las alusiones a colores musicales a través de la sola presencia de tambores y platillos... o al menos, eso imaginamos nosotros especialmente en esos pasajes donde Van der Linden muestra toda su musculatura sin esconder una sola partícula de la misma. Volviendo al bloque de FOCUS, los otros tres temas asignados a la banda dentro del volumen 1 son ‘Mosh Blues’, ‘The Fifth Man’ y ‘Clair-Obscur’. El primero de ellos forma parte de una serie de ensayos y composiciones tentativas que el grupo registró en los MOSH Studios de Sao Paulo, Brasil, en medio de una gira sudamericana de inicios del año 2012, y el segundo proviene de unas sesiones similares en el mismo local dos años después. ‘Mosh Blues’ es un ejercicio de rock cañero reciclado a través de un swing jazzero con mucha polenta, mientras que ‘The Fifth Man’ deja fluir lo cañero hacia una proyección mucho mayor de vivacidad rockera. ‘Clair-Obscur’, por su parte, nos devuelve a la faceta introspectiva de la banda en un esquema melódico notoriamente jazzero: la armonización entre las escalas de piano, los fraseos de guitarra y los trazos del bajo es simplemente magistral. 


‘Two-Part Intervention’ sirve para que Gootjes exponga su dominio de la guitarra acústica dentro de un contexto de inspiraciones académicas, específicamente, las Invenciones de Dos Partes de BACH. Esta pieza destila belleza y frescura a raudales, y su título es un homenaje al gran maestro antes mencionado. Más adelante, ‘Song For Yaminah’ abre un espacio para el lucimiento del bajista Pannekeet, quien gusta de dar giros melódicos a su robusto y bien perfilado estilo: se puede notar la influencia de JACO PASTORIUS en su voz que es genuinamente propia mientras realiza sus envolventes florituras en dos pistas de bajo, uno con trastes y otro sin trastes. A propósito, el nombre Yaminah pertenece a una persona real, la esposa de Pannekeet. Pero es en ‘Raga Reverence 1’ que hallamos algo muy peculiar: la presencia de SWUNG, trío de Van der Linden, Gootjes y Jacobs que emergía de los ensayos mientras el maestro Van Leer todavía no se hacía  presente. Jazz-rock progresivo en estado químicamente puro, en este tema se luce una ágil mezcla de punche comedido y serena sofisticación sobre un groove llamativo. Más de esta prestancia robusta de SWUNG la volveremos a encontrar en el segundo volumen con ‘Raga Reverence 5’, pero esta vez se trata de un refinado ejercicio de rocanrol remodelado con una ágil actitud hard-prog. Y ya que estamos hablando del segundo volumen, remontémonos a su momento inicial: ‘Let Us Wander’ es un nuevo ejercicio de cálido lirismo encapsulado en una espiritualidad flotante en base a la flauta, una pieza innegablemente fraterna con ‘Nature Is Our Friend’. A continuación emerge ‘Birds Come Fly Over (Le Tango)’, tema original del disco Focus X (a su vez, inspirado en Le Tango del disco a dúo de VAN LEER y AKKERMAN): en la versión conocida hasta ahora teníamos el canto de Ivan Lins, pero ahora el canto está a cargo del mismo Van Leer. Cuando llega el nuevo turno solista de Van der Linden con ‘Spiritual Swung’, nos topamos con la esperada intensidad aleatoria propia del cosmos musical de la mente de su heroico gestor: comparada con ‘Riverdance’, esta pieza ostenta una musculatura más medida, podríamos decir que es hasta más arquitectónica en lo referente al dinamismo controlado de su consistente swing. 

 

‘Santa Teresa’ tuvo un destino igual que el de ‘Song For Eva’ al ser grabado durante las sesiones del álbum Focus X para no ser incluido a fin de cuentas en él (salvo como bonus en una edición japonesa). Tenemos aquí una exquisita muestra de sinfonismo con letra en español: los pasajes sobrios y los más rutilantes se engarzan con impoluta fluidez. ‘Hazel’ de Gootjes nos muestra un nuevo camino para sus exploraciones con las cadencias y sutilezas de la guitarra acústica, esta vez sobre un sendero signado por amables colores folclóricos. El segundo tema aportado por Pannekeet es ‘Anaya’ (nombre de su hija): usando varias pistas de bajo y usando un ritmo computarizado relativamente inspirado en vibraciones Latin-jazzeras, el buen Udo nos brinda un momento de grácil jovialidad donde se combinan lo fusionesco y lo funky. ‘Fine Without You’ y ‘Fine Fourth’ sirven para que el colectivo de FOCUS siga rizando los rizos de sus diversos recursos expresivos. Lo que tenemos en ‘Fine Without You’ es la versión cantada de ‘Mosh Blues’ con la adición de la intervención vocal de Jo de Roack (el mismo personaje que cantó en la versión de ‘Just Like Eddy’ para el álbum Focus 9) y un compás más lento, propiamente ajustado a la ceremoniosidad del blues-rock en clave estilizada; hay un breve enclave jazzero en el esquema rítmico cuando llega el turno de un hermoso solo de flauta. Por el otro lado, disfrutamos en ‘Fine Fourth’ de un explayamiento progresivo fiel a la esencia Focusiana sobre un recurrente compás de 5/4: los momentos más comedidos obedecen a un esquema melódico bien definido, mientras que en otros donde predomina la soltura se intensifica moderadamente el groove y la guitarra despliega una especial vitalidad. 7 minutos muy bien aprovechados para este tema que formó parte de las sesiones en los MOSH Studios del 2014... y tal vez  se trata de nuestra pieza favorita de todo el repertorio. ‘Winnie’ es el tema de FOCUS que cierra el último volumen: otro nombre de persona que responde a la existencia de un ser importante, esta vez la hija de Gootjes. El talante de ‘Winnie’ es ostentosamente solemne, creando cierta sensación de simetría con el tema que cerraba el primer volumen, pero en esta ocasión la espiritualidad es más otoñal, incluso densa. Una buena confluencia entre la serenidad contemplativa y una especie de brío etéreo, una hermosa manera de concluir la serie de 0 temas de “The Focus Family Album”



En este doble álbum que hemos terminado de revisar, el colectivo de FOCUS ha demostrado ser una familia musical muy funcional: su engranaje grupal sabe encontrar nuevas ideas musicales genuinamente interesantes dentro de un sistema operativo históricamente instalado mientras que las iniciativas fractalizadas abren campos a nuevas vías expresivas. Obviamente, los temas solistas y las piezas nuevas son lo que más se resalta en “The Focus Family Album”, mas hay que añadir que la escucha del repertorio entero es una experiencia agradable y estimulante en su completitud 


Sunday, November 12, 2017

UNREAL CITY: nuevos fragmentos del paradigma del rock retro-progresivo italiano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la agradable ocasión de volver nuestros oídos y mentes al grupo italiano UNREAL CITY, y la afortunada razón para eso es la habitual, que hay un nuevo disco a nuestra disposición de parte de ellos. El cuarteto conformado por Emanuele Tarasconi [piano, sintetizadores, mellotrón, clavinet, Theremín, guitarra acústica y voz], Francesca Zanetta [guitarras eléctricas y acústica, y mellotrón], Dario Pessina [bajo, pedales bajos y coros] y Marco Garbin [batería y percusión] confirma con esta nueva obra su posicionamiento en un alto sitial dentro del prolífico y entusiasta escenario retro-progresivo de su país. para este nuevo disco, el cuarteto ha contado con las ocasionales intervenciones invitadas del violinista Matteo Bertani y la cantante Camilla Pozzi. Grabado en el Studio 2 de Padua a lo largo de los cuatro primeros meses del presente año 2017, el disco nos brinda un catálogo de cinco piezas que juntas ocupan poco menos de 50 minutos de duración: ha sido publicado tanto en CD como en vinilo (edición limitada). Quienes hemos seguido la pista a los UNREAL CITY a lo largo de la secuencia de sus trabajos precedentes “La Crudeltà Di Aprile” (2013) e “Il Paese Del Tramonto” (2015) nos sentimos complacidos con el hecho de que “Frammenti Notturni” nos brinde ahora un refuerzo coherente de la línea de trabajo grupal mientras ésta recibe nuevos bríos y renovados aires: también se trata del primer álbum del cuarteto con Garbin como parte de la dupla rítmica. En líneas generales, hallamos aquí un lirismo más fehacientemente cuidado y un equilibrio más robusto entre el sinfonismo de cadencias amables y el vitalismo de los momentos más rockeramente aguerridos en comparación con los susodichos discos precedentes. Aunque no se trata de un disco conceptual con una narrativa continua, sí hay una recurrente presencia de la noción de oscuridad en las letras: la oscuridad del lado escondido de la psique humana, la de las estructuras sociales, la de la vida nocturna en lugares recónditos de la ciudad, la de las relaciones interpersonales, cosas así. Pasemos ahora al repertorio, ¿vale?  


Siendo la canción más larga con su espacio de 13 minutos, ‘La Grande Festa In Maschera’ se encarga también de abrir el repertorio, una posición que la obliga a tener dosis enormes de empuje rockero, versatilidad multitemática y fluidez ilativa de todas las diversas atmósferas que se van desarrollando a lo largo del camino... ¡y cumple con todos esos requisitos con perfecta solvencia! Tras un pasaje prologar muy vivaz que se encuadra bajo el modelo de ELP hibridizado con ALPHATAURUS, la primera sección cantada entra a tallar con un tenor sereno y romántico. El motif en curso se mantiene en una expresividad muy efectiva, siendo así que las intervenciones del violín añaden un oportuno colorido al esquema melódico. A poco de pasada la barrera de los 6 ½ minutos, la canción vira hacia un ceremonioso groove en 5/4 a través del cual se prolonga el diálogo vocal hacia el que se había derivado el pasaje precedente. Tras una nueva alternancia de atmósferas intensas y contenidas, el grupo organiza para el último minuto un clímax electrizante con suaves matices tenebristas: un estupendo encuentro entre los mundos musicales de MUSEO ROSENBACH, GOBLIN y GENESIS. La segunda canción del álbum es la segunda más larga del mismo con sus 11 minutos de duración y se titula ‘Le Luci Delle Case (Spente)’. Bajando un poco el despliegue de vibraciones extrovertidas en comparación con la épica canción de entrada, ahora el vigor expresionista al cual es tan adepto el grupo se alimenta con un lirismo particularmente imponente. Los solos de sintetizador y las capas de mellotrón suelen incluir algunos matices cósmicos a sus colores sonoros mientras que los solos de guitarra eléctrica desarrollan recursos de emotividad perfectamente delineados. Hay también un hermoso pasaje centrado en el piano que porta una conmovedora aura manierista: hallándose cerca del final, su principal función es la de abrir la puerta al dinamismo señorial de la sección instrumental global que antecede al ceremonioso epílogo cantado. Bastantes cosas han pasado en la secuencia de estas dos piezas portadoras de ingenierías progresivas tan ambiciosas, bastantes cosas han pasado en estos 24 ¼ minutos iniciales del disco. 


  

Eso sí, el álbum tiene que seguir su trayecto y ‘Barricate’ es la canción encargada de ocupar la tercera ubicación del repertorio: se trata de una semi-balada estructurada bajo las habituales pautas de enérgico expresionismo que se convirtieron en un paradigma propio dentro de aquella hornada de bandas como OSANNA, MUSEO ROSENBACH y ALPHATAURUS. Para la sección epilogar, la dupla rítmica sube notoriamente la intensidad del groove en curso para empujar al bloque instrumental en pleno a desarrollar un climático cierre orgulloso de su propio punche rockero. Cuando llega el turno de ‘Il Nido Delle Succubi’, el grupo se dispone a recoger la siembra de ‘Barricate’ y trasladar dicha cosecha hacia una dimensión épica directamente hermanada con las dos primeras canciones del repertorio. Hay un especial énfasis fraternal respecto a la segunda en cuanto al acento romántico y reflexivo que se vierten los parajes más serenos, estando los pasajes más ceremoniosos que entran a tallar en el corazón temático de la segunda mitad más propiamente emparentados con la vitalidad ostentosa de la primera. El majestuoso cierre climático es de lo más bello que disfrutamos del disco, completando así el cénit emergente para este momento clave de su repertorio. Durando poco menos de 8 minutos, ‘Arrivi All’Aurora’ se encarga de cerrar el álbum y lo hace centrándose en una confluencia de estándares neo-progresivos con ambientes melódicos propios del modelo Genesiano de fines de los 70s. Para el desarrollo del primer esquema rítmico, la banda apela a un swing de talante folk-rockero, el mismo que recibe sabias ornamentaciones de sintetizador para su centramiento amiento melódico y su llenado de espacios; más adelante, el centro melódico y el compás viran hacia una solemnidad fastuosa con algunos ribetes densos. Esa influencia de LA MASCHERA DI CERA se hace notar bastante en esta sección final, y de paso, motiva un grandilocuente final para un muy buen álbum. “Frammenti Notturni” es un trabajo bastante solvente para la continua preservación del ensueño progresivo de nuestros tiempos: los UNREAL CITY nos han obsequiado un elegante y exquisito sumario de fragmentos de grandeza  musical dentro del sempiterno paradigma retro-progresivo italiano. ¡Totalmente recomendado!



Muestras de “Frammenti Notturni”.-
Il Nido Delle Succubi: https://www.youtube.com/watch?v=hOWwWk5qyx0

Thursday, November 09, 2017

WINGFIELD / REUTER / SIRKIS: un faro tripartito de excelsa música jazz-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con la presente tenemos el enorme agrado de presentar un enorme disco que dignifica en proporciones épicas el ideal de la música jazz-progresiva del nuevo milenio: nos estamos refiriendo a “Lighthouse”, obra gestada por la tríada del guitarrista MARK WINGFIELD, el touch-guitarrista MARKUS REUTER y el baterista ASAF SIRKIS. Rompiendo los esquemas del jazz, del rock y de la psicodelia mientras hace confluir sus respectivas fronteras en un entramado sonoro donde la improvisación y el intelectualismo fusionan sus propios enfoques creativos en uno solo, los integrantes del ensamble utilizan el arte del diálogo en su forma más osada en un contexto de experimentación refinada. El sello MoonJune Records publicó este ítem durante la primera mitad del pasado mes  de setiembre, siendo así que el material contenido en él fue registrado en una sesión de grabación que tuvo lugar en el 18 de febrero de este mismo año 2017 en La Casa Morada Studios, en la localidad catalana de Banyeres del Panedés. Curiosamente, en el 19 de febrero del 2016 estos tres monstruos se juntaron en el mismo estudio con un cuarto, el bajista YARON STAVI, para gestar otra maravilla fonográfica que reseñamos en su ocasión en los primeros meses del año, “The Stone House”. De alguna manera, “Lighthouse” es un disco compañero del que acabamos de mencionar, pero hay que resaltar que en el caso de este disco que tenemos ahora en nuestras manos, el enfoque creativo de los músicos involucrados ha puesto un mayor énfasis en las texturas y ha abierto más espacios para que la batería se sienta amigablemente libre en medio de las exploraciones e instalaciones gestadas por los instrumentos de cuerda. Tras este preámbulo será bueno que nos centremos de una buena vez en los detalles del repertorio de este álbum, ¿verdad que sí?



Ocupando los primeros 7 ¾ minutos del álbum, ‘Zinc’ porta una torturada aureola de matices exóticos (de inspiración tentativamente arábiga) en las impetuosas y cautivadoras líneas que salen al frente mientras la batería va poco a poco imponiendo un esquema rítmico que va desde lo más sutil a lo más explosivo dentro de su bien definido encuadre aguerrido. Una impresionante vía de entrada al repertorio, indudable que sí. El segundo tema se titula ‘Derecho’ y se orienta hacia una navegación sonora más rabiosa que la se había desarrollado en el tema de apertura: por lo pronto, la batería se centra en un groove de tintes free-jazzeros mientras le brinda al asunto un punche genuinamente rockero, lo cual permite a los instrumentistas de las cuerdas soltarse bastante en la creación de fraseos dadaístas y texturas pintorescas. El bloque sonoro es chocante mientras ostenta una magia magnética que invita al oyente empático a arrojarse a una catarsis gozosa. La primera pieza maratónica del repertorio se titula ‘Ghost Light’, que con sus 14 1⁄4 minutos de duración se erige como la más extensa del álbum. Comenzando con tres minutos de expansiones etéreas dueñas de una cualidad sumamente espectral y rotundamente tersa a la vez, pronto las capas de las cuerdas pasan a lo hirsuto y denso, mientras que la batería fluye en una mágica indefinición y aumenta con gradual cuidado su punche. Más adelante, la pieza vira hacia una docilidad encubierta bajo un manto de inescrutable misterio, lo cual permite abrir campo a la exhibición de fraseos de guitarra bien empapados de vibraciones melancólicas. Ya para este momento, la batería ha dosificado la manifestación de su persistente vigor deconstructivo, pero se trata solo de una estrategia para tantear otro pasaje de crescendos aleatorios. Los últimos dos minutos nos llevan a territorio afín a los experimentos de FRIPP & ENO, y tal vez, también al minimalismo kraut (aunque pueda sonar un poco inaudito). 

Tres minutos más breve que ‘Ghost Light’ pero igualmente maratónico es el tema  siguiente, titulado ‘Magnetic’. Básicamente, su plan de trabajo se enfrenta al de la pieza anterior mediante el empleo de un swing más expedito y un dinamismo más extrovertido: estos dos factores resultan esenciales para que el trío explore más a fondo las inquietudes jazzeras que tienen en común y que ostentan en sus propias visiones musicales individuales. Viendo la visión de conjunto, se imponen aquí matices gráciles muy afines al factor free que anteriormente había sido explorado fehacientemente en el segundo tema del álbum: de este modo, esta estrategia particular adopta un esplendor renovado. Vitalismo rotundo y extroversión diáfana, éstas son las dos coordenadas bajo las cuales se centra este inspirado viaje jazz-rockero. Todavía queda un poco más de cuarto de hora de repertorio cuando llegamos a estas alturas del partido, y lo primero con lo que nos topamos es ‘A Hand In The Dark’, un tema que ostenta vibraciones reflexivas no exentas de neurótica densidad a través de una nueva excursión improvisacional. Es una pieza que busca su propio encauzamiento a lo largo del camino, haciendo del hecho mismo de tantear la base lógica de sus aleatorias musicalidades. ‘Transverse Wave’ nos deriva desde lo reflexivo hacia lo melancólico, empleándose abundantes matices Frippianos y Frithianos en la elaboración de los retratos sonoros del yo interior cuyos focos iluminan el veleidoso desarrollo temático. La conclusión de las cosas es dictaminada por ‘Surge’, pieza que sintetiza aplicadamente los elementos más vorazmente extrovertidos del trío: todo un ejercicio de muscular magnificencia. El persistente punche rockero es innegablemente llamativo en su tenor Crimsoniano mientras que el groove creado por SIRKIS ostenta una juguetona tenacidad en su manera de sustentar los alegres viajes musicales de sus dos compañeros. Los ornamentos rítmicos que entran a tallar en algún momento indican que el obstinado jolgorio está listo para una metamorfosis donde la intensidad del momento habrá de hallar un nuevo norte. Con su exultante fulgor sónico, ‘Surge’ funciona como un broche estupendamente climático para un disco imponetemente estupendo. 



Este trío exorcista y alquimista de MARK WINGFIELD MARKUS REUTER y ASAF SIRKIS se ha lucido enormemente en la articulación de la química humanamente imposible plasmada a diestra y siniestra por los siete temas contenidos en “Lighthouse”, en cada poro de sonido, en cada nervio del esquema rítmico. De lo más original que se ha producido en los últimos años dentro de la música experimental de vanguardia, todo un hito para lo que se entiende por música jazz-progresiva en el día de hoy, un faro de música excelsa. 


Muestras de “Lighthouse”.-

Zinc: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/zinc
Magnetic: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/magnetic
Transverse Wave: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/transverse-wave

Monday, November 06, 2017

Exorcismo para una noche de luna roja con ÁNGEL ONTALVA y NO GROOVES


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos una ocasión de disfrutar de música inteligente e intensa: la asociación de ÁNGEL ONTALVA y NO GROOVES nos brinda una estupendo disco de rock avant-progresivo bajo el título de “Blood Moon Tonight”. ONTALVA y Yuri Turov dialogan desde sus respectivas guitarras, alternando roles en los solos y bases rítmicas, mientras Wadim Dicke e Ilya Shekk completan la dupla rítmica desde sus roles respectivos de bajista y baterista. Conocemos a ONTALVA por OCTOBER EQUUS principalmente, y por sus discos solistas así como sus múltiples asociaciones ocasionales dentro y fuera de España. Todo un trabajólico de la vanguardia rockera (lo decimos sin malaje), y de hecho, NO GROOVES es la continuación de su asociación el guitarrista Yuri Turov y el bajista Wadim Dicke, que se había dado en Siberia bajo el nombre de SINA SEAWAVE. La línea de trabajo de este trío iba por la creación de improvisaciones de formas libres, y fue así que en el año 2015, el trío decidió recrearse como un ensamble con composiciones escritas y aumentar su membrecía a cuarteto con el baterista Lya Shekk. De paso, también venía bien un nuevo bautizo y salió el nombre de NO GROOVES. El resultado de esta nueva logística es una modalidad psicodélica de rock progresivo con liberal apertura a elementos ocasionales de jazz-rock, dándose en algunos momentos simpatías con algunos estándares Crimsonianos y en otros, conexiones con estrategias sonoras que conocemos de MASSACRE. Casi todo el material fue compuesto por ONTALVA excepto el tema #4, que fue coescrito por los tres instrumentistas de cuerdas. “Blood Moon Tonight” fue grabado en el Studio M-Art de Tomsk, ente los días 6 y 9 de octubre del 2016: OctoberXart lo pone a nuestra disposición como ítem físico desde el pasado mes de agosto en edición limitada, en un bello formato de digipack con fotografías de Nina Al-Artyan y diseño gráfico a cargo de ONTALVA. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Blood Moon Tonight”, ¿vale?


La dupla de la pieza homónima y ‘Windows Light, In The Distance’ abre camino al repertorio con un generoso despliegue de creatividad que ya nos pone en actas sobre el gran nivel de ingenio estético que se ha de manifestar desde el principio hasta el fin del repertorio. ‘Blood Moon Tonight’, que dura casi 5 ¾ minutos, exhibe un señorío meticuloso y delicado bajo una aureola de otoñal sobriedad. Aunque a medio camino la espiritualidad sonora eleva un poco su nivel de intensidad expresiva, no se da realmente un caso de viraje hacia algo nuevo sino de la remodelación de una idea recurrente a través de un afilamiento del momento. Las cosas vuelven a su sitio para el pasaje epilogar. Por su parte, ‘Windows Light, In The Distance’ se asienta inicialmente sobre un swing más ágil siendo así que las guitarras duales juegan con un motif plenamente optimista. La dupla rítmica ayuda con su groove tan refinadamente entusiasta a realzar el colorido innato al motif antes mencionado. Eso sí, a medio camino, una variante sutil en la atmósfera general abre la puerta a la inserción de cierta neurosis aguerrida dentro del entramado sonoro, llegando hasta el punto de que las cosas solo pueden aterrizar en un momento de desbarajuste; una vez terminada esta instancia, el grupo regresa al motif inicial para redondear las cosas. ‘Corn Maze’ emerge para ofrecer una musicalidad cristalina y serena articulada bajo un dinamismo centrado en un swing engañosamente etéreo, dejando un efímero momento para que un desfachatadamente jovial despliegue rítmico cuestione parcialmente el encuadre general. Cuando llega el turno de ‘Could I’ve Thought It Was The Last Time’, el ensamble se dispone a explorar a fondo flotantes texturas donde convergen los meandros de la nocturnidad y la tensión de un misterio inescrutable. Hay un aura de peligro pero todo se diluye en una especie de niebla mística cuyo único pasaje de estallido es una salvaje nota de bajo en el crucial momento final. Posiblemente sea justo advertir aquí confluencias con los paradigmas de MARK WINGFIELD y GORDIAN KNOT. ‘Mystic Sister’ hace contrapunto con el precedente despliegue de neblina musical y nos brinda recursos de sencilla calidez: mientras una de las guitarras dibuja el plácido motif central, el bajo se luce en un groove razonablemente complejo, lo cual sirve para garantizar una sólida ilación entre ese motif y las vigorosas variantes que saldrán a colación a mitad del camino. 

Con el arribo de ‘Border Road’, el cuarteto vuelve de lleno a su faceta extrovertida y lo hace con una vitalidad muy llamativa, la cual pronto se sujeta al despliegue de texturas extravagantes y solos arrolladoramente neuróticos en algunos pasajes de guitarra que nos llevan por un círculo vicioso donde el R.I.O. en su versión filuda y KING CRIMSON son las paradas de ida y vuelta. No es tanto inquietud sino retorcida alegría lo que late en los momentos más delirantes de los guitarreos. La labor de la batería, por su parte, es una de las más impactantes de todo el disco. He aquí un cénit fundamental del álbum. El séptimo tema del álbum se titula ‘Ravens In The Snow’ e instaura un nuevo cénit dentro del repertorio con su talante crepuscular, el mismo que empieza expresándose con una aureola de nebulosa serenidad, mas no tarda en adquirir un apropiado nivel de musculatura con la finalidad de trazar y delinear un efectivo retrato de melancolía impulsada por matices de angustia. Las muy controladas florituras de una de las guitarra y los adecuadamente calculados retales de la otra se asocian en una ingeniería grácil donde lo etéreo coquetea seriamente con lo oscuro: el bajo sabe cómo moverse en medio de los pasadizos medio escondidos del esquema sonoro en curso, incluyendo algunos segundos astutamente urdidos para su momentáneo protagonismo. Los últimos 9 minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Monster Fish’ y ‘Nothing To Hide’, una dupla diseñada para atar los cabos aún sueltos dentro del exquisito montaje sonoro que el cuarteto ha estado elaborando y reforzando desde el punto de partida. ‘Monster Fish’ se caracteriza esencialmente por desarrollar un groove funk-rockero con una delicadeza meticulosa. El motif central es muy sencillo, lo cual causa el efecto de placidez en el oyente empático... pero ojo que en el horizonte cercano se avizora el momento en el que las cosas se tornarán más filudas. En fin, ‘Nothing To Hide’ exhibe un nuevo ejercicio de proyecciones de texturas a través de una atmósfera meditabunda y grisácea. Esta vez no hay nada de la nocturnidad que había atravesado con cierta opulencia al espíritu de  ‘Could I’ve Thought It Was The Last Time’, sino simplemente la calma de una introspección encerrada en las sombras de algunos de sus rincones más oscuros en busca de una especie de paz, una especie de anticipo de un descanso que se ansía y que parece estar cerca. La armazón comedida de los fraseos y florituras de las guitarras ostentan una plena lucidez impresionista.

Como conclusión, tenemos en “Blood Moon Tonight” un trabajo estupendo que rebosa de ingenio, fineza y musicalidad dentro de un esquema jazz-progresivo sólido y compacto. Esta asociación de ÁNGEL ONTALVA y NO GROOVES ha dado excelentes frutos por lo que solo queda recomendar este disco al 100% a todos los coleccionistas melómanos de mente abierta.


Muestras de “Blood Moon Tonight”.-
Ravens In The Snow: https://octoberxart.bandcamp.com/track/ravens-in-the-snow


[Gracias por miles a Francisco Macías por hacerme llegar este disco y brindarme valiosa información sobre los músicos involucrados en el mismo: a él va dedicada la presente reseña.]

Friday, November 03, 2017

TAYLOR’S UNIVERSE: rumbo a la perfección


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


El ensamble danés de TAYLOR’S UNIVERSE resurge al mercado fonográfico progresivo del presente año 2017 mientras llega a su último cuarto: el ítem que nos trae ahora se titula “Almost Perfected”, un título prácticamente idóneo porque nos hallamos con una labor musical que roza la perfección total con el excelente muestrario de inspirada música jazz-progresiva que se contiene allí. El estilo de TAYLOR’S UNIVERSE ya está bien definido dentro de su equilibrado e intenso eclecticismo que incluye elementos de Canterbury, jazz-rock, rock-in-opposition (en su modalidad menos “chocante”), sinfonismo, fusión contemporánea y psicodelia (de tenor etéreo). La cosa es mantener la valla muy alta en la creatividad melódica y la inspiración para los arreglos de atmósferas y entrelazamientos instrumentales, y el punto es que Robin C. Taylor y sus secuaces se han lucido una barbaridad en todo ello. Taylor, el fundador y perenne jefe de orquesta, se encarga de la mayor parte de los teclados, los bajos y algunas texturas de guitarra, además de las percusiones y algunos ocasionales arreglos vocales. Los demás integrantes permanentes son John Sund [la mayor parte de las guitarras, efectos y alguna pista de bajo en el tema #3], Jakob Mygind [saxos tenor, alto y soprano], Thomas TV Ulstrup [sintetizador Mini-Moog] y la dupla de bateristas Rasmus Grosell y Klaus Thrane. Al modo de chiste inspirado en el humor de los legendarios HATFIELD AND THE NORTH, las coristas Louise Nipper y Jytte Lindberg son bautizadas como THE TAYLORETTES; también tiene una intervención vocal Pierre Hansson en el tema #2. Robin C. Taylor se hizo cargo de todas las composiciones, las cuales tuvieron un proceso largo de 18 meses para su grabación en Soundscape Studio (salvo las partes de batería de Thrane, que fueron grabadas en su propio estudio particular, cabalmente bautizado como Thrane Studio); la labor terminó en setiembre de este mismo año, y ya para el 20 de octubre último era el disco una realidad concreta en el mercado. Bueno, ya hemos manifestado por adelantado nuestro entusiasmo por este nuevo disco de TAYLOR’S UNIVERSE... Ahora vayamos a sus detalles.



El tema que abre el álbum se titula ‘Mean Attack’, el cual dura poco menos de 11 3/4 minutos. Tras un engañosamente cándido inicio centrado en la triangulación de percusión tonal, suaves escalas de teclado y líricas proyecciones de saxofón, el ensamble se dispone a desplegar su vigor expresivo bajo las meticulosas pautas temáticas diseñadas para la ocasión. La primera cosa que asalta nuestros sentidos es un robusto solo de sintetizador que ostenta aires arábigos y la segunda es una serie particular de solos de guitarra que oscilan entre lo Crimsoniano y el modelo de JEFF BECK.; pero, en general, se puede decir que el bloque instrumental se caracteriza por un imparable despliegue caleidoscópico donde se alternan momentos de tendencia serena y otros de talante furioso. Mientras tanto, el groove armado por la dupla rítmica preserva una ingeniería consistente a través de las variaciones de atmósferas y esquemas rítmicos, y el modo en que el saxo halla espacios para su lucimiento particular ayuda bastante a completar la fastuosidad inherente a la pieza. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, la pieza deriva hacia un paraje de otoñal ensimismamiento en base al piano y las orquestaciones de teclado, abriéndose campo para un estilizado solo de guitarra, seguido por otros de saxofón y de sintetizador bajo una aureola bastante emotiva. Ahora el asunto se pone sinfónico, y es una pena que el último solo de guitarra se disuelva en un fade-out... pero es que todavía faltan unos temas más para recorrer el repertorio y hay que dar su debido espacio a cada uno de ellos. Un poco menos largo - pues dura solo un minuto menos - es el tema que sigue a continuación, el mismo que se titula ‘Definitely Greek (He Said)’. La atmósfera de esta pieza se remonta a lo melancólico con un leve toque que parece algo así como lúgubre, aunque este último detalle no tapa en lo absoluto la etérea y envolvente calidez que inspiró al motivo central de la primera parte. Tras un delicado interludio breve signado por un solo de guitarra acústica, la segunda parte aplica recursos de deliciosa vivacidad en clave progresiva donde lo sinfónico y el Canterbury se entrelazan fluidamente. Dentro del puntillosamente equilibrado bloque instrumental, las capas de órgano, el fulguroso groove de la batería y el solo de guitarra se erigen como los ítems protagónicos. El canto femenino ha sido el elemento constante en ambas partes. 

Con todo este despliegue sonoro que se nos ha exhibido a lo largo de los 22 minutos y medio que ocupan estas dos primeras piezas ya se ha hecho clara la orientación por la cual se enrumba la locuacidad musical de Taylor y sus compañeros de viaje... pero todavía queda más, por supuesto. Ostentando una espiritualidad meditabunda dentro de un encuadre jazz-progresivo revestido de suprema elegancia, ‘Remembering Johannesburg’ está enfocado en un tempo de 7/8 a la hora de desarrollar las cristalinas líneas melódicas en curso. Para el momento del solo de saxofón, el esquema se torna más sutil, una situación que luego virará hacia un retorno a la elegancia fastuosa inicial para la segunda mitad, esta vez con un lugar protagónico para la guitarra, la cual goza de algunos pasajes dialécticos con un señorial sintetizador (casi como si nos achezara el fantasma de ese dúo de ensueño que durante algunos años de inicios de los 70s fue el de JOHN MCLAUGHLIN y JAN HAMMER). Pocas veces la melancolía ha portado una robustez así, pero hay que oírlo para creerlo y en Remembering Johannesburg está la prueba fehaciente de que algo así es posible de ser creado en el arte del sonido, o al menos, en la manera en que el arte del sonido halla un lugar en la inteligencia particular de esta banda. Dark Side Of Alec’  es la pieza más extensa del álbum (dura poco menos de 14 1/2 minutos) y también es la que lo cierra. Esta vez hay un mayor influjo de dos factores refrescantes dentro de la recurrente estrategia jazz-progresiva de TAYLOR’S UNIVERSE: una atmósfera grisácea que gesta un aura de misterio y unas capas psicodélicas sobre las cuales se asienta la primera fase del esquema sonoro creado para la ocasión. Se nota que aquí hay un filo pronunciado en lo que parece ser una especie de coqueteo con el space-rock, pero ese filo es lo más lejano a lo aguerrido: esa aura misteriosa a la que hicimos mención antes se convierte en un recurso de fuerte expresividad a través de las interacciones entre los instrumentistas. Los guitarreos diseñados para los varios solo que entran a tallar transitan del paradigma de DAVID GILMOUR al de PHIL MILLER con una naturalidad prodigiosa. Resumiendo, el repertorio contiene dos piezas expresionistas y exploratorias en sendos extremos, y otros dos de talante más plácido en el ínterin. 



Si no existe nada perfecto en esta viña del Señor, al menos lo que nos brindan los integrantes de TAYLOR’S UNIVERSE “Almost Perfected” va rumbo a la esfera de la perfección tanto en lo que se refiere al explayamiento de inquietudes creativas en lo compositivo como en lo relativo a la vitalidad gestada por las interacciones entre los instrumentos. Es de lo mejor que nos ha estado brindando este ensamble liderado por Robin C. Taylor a lo largo de toda su trayectoria, poniéndose en altitud simétirca con otras estupendas joyas que nos ha dado como “Kind Of Red” y “Worn Out” en años anteriores. Con todo, nunca está de más señalar que la espiritualidad sónica y los parámetros estilísticos expuestos ahora en “Almost Perfected” muestran un norte diferente (afín a lo que TAYLOR’S UNIVERSE viene haciendo desde su disco del 2015 “From Scratch”), con un énfasis más directo en lo atmosférico sin perder la sofisticación propia de la motivación jazz-progresiva suntuosa que el grupo maneja a la perfección. Como dijimos antes, “Almost Perfected” se acerca a la perfección.



Muestras de “Almost Perfected”.-

Tuesday, October 31, 2017

La quinta arremetida prog-psicodélica de PAPIR... ¡a todo dar!


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SAUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno del quinto disco del grupo PAPIR, titulado precisamente “V”, un ambicioso trabajo que se extiende por más de una hora y media. El disco ha sido publicado en formato digital a través de la red de Bandcamp de PAPIR así como vinilo doble a través de Stickman Records durante la segunda mitad del pasado mes de agosto. Este trío prog-psicodélico danés conformado por Nicklas Sørensen [guitarras], Christoffer Brøchmann Christensen [batería] y Christian Becher Clausen [bajo] no solo ha proyectado un impulso contundente de sus ambiciones estéticas en lo referente a la extensión del nuevo repertorio aquí contenido, sino que también lo ha hecho (y eso es más importante) en lo concerniente al potencial de riqueza ecléctica que la banda puede sacar de sí a fin de seguir avanzando a paso firme en la primera línea de la vanguardia progresiva escandinava. Pasando por alto la séptima y última pieza del álbum, que se desarrolla a través de unos maratónicos 25 minutos, tenemos otros seis cuyas duraciones oscilan entre los 9 y 15 minutos. Desde ya adelantamos que el maratónico repertorio de “V” nos tiene encantados, pero mejor es que empecemos a centrar nuestra atención en los detalles del mismo. Una anécdota a tener en cuenta es que John McEntire, integrante de la leyenda viviente del post-rock TORTOISE, se hizo cargo de la mezcla y la ingeniería de sonido en la post-producción de este disco: se nota que el trío tenía muy claras sus ideas sobre la nueva orientación que habría de adquirir su robusta visión ecléctica del rock, y es que el factor post-rockero goza de una amplia cobertura en el repertorio de este disco... y ya es hora de ir a los mórbidos detalles del mismo. 


‘V.I’ ocupa los primeros 12 ¾ minutos del disco y lo hace explayándose en la elaboración de vibraciones moderadamente aguerridas sobre un esquema rítmico rico en juegos de síncopas. La vitalidad esencial del grupo se integra en el entramado instrumental con un ropaje de serenidad que no logra ocultar del todo un fuego que clama por estallar más explícitamente, cosa que sucede una vez pasada la frontera del tercer minuto mientras el tempo vira hacia una dimensión stoner, primero con un enfoque rudo por breves momentos, y luego instalando un groove en 6/8 de tal modo que el patente vigor de los guitarreos cuenta con espacios para gestar matices espaciales en medio del jolgorio rockero. Durando poco menos de 12 minutos, ‘V.II’ se orienta hacia un camino de confluencias entre la lógica de las pulsaciones cerebrales al estilo del legado de NEU! y las atmósferas machacantes del space-rock estandarizado por HAWKWIND, aunque en lo referente a lo segundo cabe señalar que se abren vías de serena luminosidad en medio del machacante groove. De hecho, el esquema rítmico es razonablemente veloz mas no voraz, por lo cual el talante de la guitarra resulta, en un inicio, más ensoñador que perturbador. De todas maneras, el momento tiene que llegar cuando el grupo se disponga a sacar de sí recursos de furor psicodélico, y cuando lo hace, el enfoque sonoro grupal erige una solvente dinámica de vitalista expresividad. Para el epílogo, la banda decide bajar las revoluciones al modo del anuncio de una puesta de sol que ha de finiquitar todo fulgor previo. Cuando llega el turno de ‘V.III’, la gente de PAPIR se prepara para escrutar el terreno del post-rock en busca de nuevos matices que inspiren nuevas proyecciones psicodélicas con una aureola cristalina y relajante. A través de la autocontenida musculatura que se abre en los primeros minutos de la amalgama instrumental se trasluce una espiritualidad contemplativa. Un poco más adelante, la banda crea un clima denso mientras mantiene una prestancia majestuosa en los poderosos retazos minimalistas dibujados por la guitarra: dichos retazos desembocan en un limbo solipsista como si huyeran de la luz de un nuevo amanecer. 

La primera mitad del repertorio se cierra con ‘V.IV’, tema que en su punto de arranque muestra muchos aires de familia con ‘V.I’, con el detalle añadido de que la configuración sónica ostenta una mayor dosis de exquisitez, explorando la dimensión progresiva del discurso psicodélico. El sencillo motif central ostenta una aureola optimista mientras las cadencias rítmicas y las ingeniosas líneas de bajo se encargan de dar un sustento genuinamente sofisticado al asunto. El solo de guitarra que emerge en cierto momento es simplemente fabuloso, casi coqueteando con el paradigma Frippiano. La ilación de los diversos desarrollos temáticos tiene para largo y se proyecta hacia una perpetuación de variadas mecánicas vigorosas y extrovertidas. ‘V.V’ abre la segunda mitad del repertorio y lo hace regresando a los senderos ensoñadores y melancólicos del post-rock, los mismos que son oportunamente sazonados con cuidadosamente filudos matices space-rockeros en los guitarreos. El modo en que el bajo es utilizado como cómplice de contrapuntos para la guitarra resulta particularmente fructífero a la hora de manejar las continuas oscilaciones a las que se somete el motto perpetuo. ‘V.VI’ se encarga de ir perpetuando esta línea de trabajo espoleada por estándares post-rockeros mientras retoma algunas de las pautas de robustez altiva y competente que ya se han hecho presentes en temas precedentes. Esto sucede para que se pueda crear un viraje entusiastamente electrizante que se empieza a armar a poco de pasada la frontera del quinto minuto, y es allí cuando la aureola sonora vira hacia una confluencia de tormentas guitarreras a lo stoner y un compás machacón a lo HAWKWIND. Como el motivo en curso prefiere mantenerse bien asentado sobre un sitial de turbulencias martilleantes, la vitalidad reinante sirve de amparo para la emergencia final de vibraciones exultantes y extrovertidas. El fade-out da la impresión de que la algarabía psicodélica habrá de continuar indefinidamente aunque el sonido se haya alejado definitivamente de nuestros oídos.



Cierra el disco ‘V.VII’, el maratónico monumento sonoro que ya anticipamos que ocupa un espacio de 25 minutos. Su orientación sonora es la más abiertamente abstracta del álbum, aguijoneando capas sonoras densas y minimalistas en una acuciante aureola de tensión sostenida sobre la convergencia del krautrock y la psicodelia en su versión; de paso, no faltan en este encuadre integral algunos matices de post-rock, que parece ser que entraron para quedarse en este segundo volumen del álbum, y de hecho poco antes de llegar a la frontera de los 12 minutos y medio, el grupo absorbe influencias de MOGWAI y GODSPEED YOU BLACK EMPEROR!. Advertimos que la dinámica integral de esta pieza final de “V” se ha centrado con cierta voracidad en la potencialización de una laboriosidad tensa penetrada por una furiosa nocturnidad: de este modo, ‘V.VII’ funciona como el broche perfecto para este ambicioso repertorio que nos han traído ahora PAPIR. Una vez concluido nuestro repaso de “V”, solo nos quedan dos cosas: a) felicitar a la gente de PAPIR por haber logrado gestar un refrescante juego de dinamismos eclécticos dentro de su bien definida línea de trabajo; b) recomendar sinceramente este disco a todos los amantes de las vanguardias post-rockera y psicodélica dentro del lenguaje progresivo de nuestros tiempos. PAPIR refuerza su lugar dentro de la primera línea del rock experimental danés.


Muestras de “V”.-
V.VI:  https://papir.bandcamp.com/track/v-vi

Saturday, October 28, 2017

Cuentos desde el planeta Obsidion por BARROWS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al grupo instrumental californiano BARROWS, cultor de una mezcla hipnótica y enérgica de post-rock y space-rock, so pretexto del lanzamiento de su tercer disco “Obsidion”. Se trata de un trabajo conceptual centrado en las aventuras de un hombre que es raptado para ser llevado a un planeta cuyo nombre da título al disco, siendo así que nuestro protagonista termina disfrutando de su nueva situación al descubrir la libertad plena que da el que en su nuevo hábitat no halla restricciones para las dimensiones espaciales y la conciencia humana no tenga límites. Es casi como un milagro que se impuso en su vida y que solo cabe agradecer. El personal de BARROWS está establecido como el dúo de Jim Leonard [guitarras, bajo y sintetizador] y Richy Epolito [batería], aunque para las presentaciones en vivo el dúo se transforma en cuarteto. Los discos precedentes son “Imprecari Island” (2011) y “Red Giant” (2014), y ahora “Obsidian” ha de cumplir con la misión de cimentar las vibraciones y coordenadas sonoras establecidas en aquéllos para crear, desde allí, un nuevo impulso creativo para los cimientos de la propuesta del dúo. Anticipamos que la misión fue cumplida de forma muy satisfactoria, pero mejor pasamos ahora a los detalles del repertorio del disco que tenemos hoy en nuestras manos.



‘Telekin’ es la breve pieza de entrada que se caracteriza por ostentar un creciente retazo minimalista de talante terrorífico, siendo así que su función principal es la de abrir surcos para la emergencia de ‘Entrada’. Esta pieza es la primera expresión precisa de propulsiones sonoras bien delineadas: es como si el prólogo antes mencionado hubiese estado a cargo de encender un mecanismo y luego ese mismo mecanismo hubiese enviado un furioso cohete desde la Tierra hacia una salvaje danza cósmica que navega aleatoriamente a través del espacio. Su vitalidad nos remite al legado de los HAWKWIND pre-1974 a través del filtro de CAUSA SUI. A poco de pasada la frontera del quinto minuto, la banda vira drásticamente hacia un remanso que parece transformarse en un oasis etéreo. El tercer tema del disco se titula, al igual que el álbum, ‘Obsidion’, y despliega su ingeniería sónica hacia una ambiciosa duración de casi 10 ½ minutos. Comienza con un compás lánguido claramente centrado en  un bien perfilado talante post-rockero (a medio camino entre MOGWAI y RED SPAROWES), lo cual permite al grupo explorar su faceta más reflexiva. Ahora bien, que ahora estemos surcando por senderos reflexivos no quiere decir que no haya recursos de musculatura y afilamiento en el esquema empleado aquí: de hecho, los riffs y bases armónicas hacen sitio para que emerjan algunos punteos y efectos crudos que tienen algo de amenazante. Aunque el swing permanece igual a lo largo de todo el transcurso del tema, el ingenio con que el grupo le da un tenor lisérgico a su vigor expresivo le permite preservar su magnetismo. Oscura y llamativa a la vez, ‘Entrada’ logra situarse como una alternativa válida al cénit de explosividad rockera que se había conquistado con ‘Entrada’.

‘Cocoon’ es la pieza más larga del álbum con su espacio de 19 ¾ minutos. Para su primeros 9 minutos, la estrategia es muy afín a la que diseñó a la pieza precedente, pero esta vez el grupo emplea unas vibraciones más vitalistas en la armazón rítmica y un brío más extrovertido. No es tanto que lo reflexivo ha desaparecido sino que ha recibido una luminosidad revitalizadora a fin de fusionarla con la fortaleza. Como siempre, son los punteos, efectos y efluvios de guitarras elaborados en ciertos pasajes estratégicos los que marcan la pauta. En algún momento se finiquita el asunto para que surja un puente de trazos abstractos signados por una inquietante aureola cibernética; de este modo, se prepara el camino para un segundo motif fieramente intenso cuyo enclave se encamina por una senda de furiosa psicodelia ornamentada con grooves cañeros y matizada con algunas coloraciones sutiles donde los guitarreos crean capas un poco más sobrias. Así las cosas, la gente de BARROWS garantiza que aquí se dé el momento más majestuoso del repertorio. La pieza termina con un oportuno epílogo ceremoniosamente cósmico. ‘Manna’ cumple con la misión de proseguir por la vía del susodicho epílogo a través de un vacilante efluvio de recursos flotantes: minimalismo en la atmósfera de base e irradiaciones serenas que coquetean abiertamente con la tradición del kraut electrónico (TANGERINE DREAM, CLUSTER) son los ingredientes sonoros que utiliza la banda para sembrar el terreno sobre el cual habrá de desarrollarse ‘Zenith’, la pieza que ocupa los últimos 12 ½ minutos del disco. Su vitalidad estructural, dispuesta en su cuerpo central bajo una modalidad contenida y luego hecha patente con una robustez entre mística y opresiva para su sección intermedia, expone la perfecta combinación de post-rock y post-metal. Aunque el tenor decididamente aguerrido de los guitarreos en los minutos finales amenaza con plantear un escenario sonoro ominoso, en realidad crea una especie de perverso lirismo psicodélico con el que se quiere expresar algo genuinamente celebratorio, tal vez una bendición cuyo fulgor está más allá de las palabras: tal vez es por eso que la sección final se enfila hacia un clima tenue y calmo. Dicho sea de paso, aquí tenemos la labor más sofisticada de la dupla rítmica, y de hecho, la labor del bajo se hace notar más que en cualquiera de los temas precedentes.



Bueno, todo esto fue lo que hemos escuchado y disfrutado del repertorio contenido en “Obsidion”, el disco por medio del cual hemos conocido a BARROWS. Vale la pena seguir la pista de este grupo y ponerse al día con el material que tiene publicado hasta ahora porque su propuesta musical tiene mucho que decir a la vanguardia rockera del momento. Esa mezcla de furia y magia merece la apreciación de todo acucioso seguidor de las nuevos desarrollos de las vertientes post-rockera y psicodélica del rock.