Thursday, August 10, 2017

ÉLÉPHANT TÔK: mamuts y fantasmas en el nuevo mundo de la vanguardia francesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En este momento tenemos la ocasión de celebrar la música del grupo francés ÉLÉPHANT TÔK por motivo de la publicación de su disco “Tôk 1” a mediados del mes de mayo del pasado año 2016, por vía del sello Soleil Mutant. La nutrida alineación de ÉLÉPHANT TÔK está conformada por el baterista Daniel Jeand'heur (también compositor y principal arreglista de todo el material del grupo), el bajista David Fontaine, el vocalista Onan, el guitarrista Philippe Meunier, el teclista Romain Nassini y la dupla de vientistas Aymeric Avice y Boris Blanchet: el primero se hace cargo de la trompeta mientras que el segundo se luce a los saxofones tenor y soprano. De hecho, este grupo es el primer proyecto formado por algún exintegrante de la ya disuelta banda ONE SHOT (uno de los principales referentes del avant-prog francófono). Ocasionalmente en este disco, el grupo se hace acompañar por Philippe Brecq al saxofón tenor. Como podemos ver, es un grupo que apuesta abiertamente por un esquema sonoro muy rico donde hay iguales espacios para la expansión de vigor expresionista, texturas sofisticadas y matices variopintos: es lo que exige su estilo, el cual se articula bajo las pautas del Zeulh con inquietudes jazz-progresivas, incorporando además elementos de Crimsonismo, psicodelia pesada y fusión. El repertorio íntegro de “Tôk 1” se registró a lo largo de dos jornadas de grabación: una entre el 23 y el 25 de noviembre de 2015 en el estudio Improvetone y otra en los días 6 y 10 de enero de 2016 en el estudio Music Unit. Echemos ahora un vistazo auditivo a los resultados fácticos de esta labor de amor a la música en su dimensión más exquisitamente osada.     
   

‘Mammouth’ abre el álbum con un despliegue bárbaro de energía bajo un imponente manto de sofisticación y musculatura: algo así como un híbrido de ESKATON, MAHAVISHNU ORCHESTRA, FRANK ZAPPA y PRESENT. La letra es en español – la cual exhibe un horripilante retrato de manipulación genética – y es narrada por Onan con una ceremoniosidad que va de lo amenazante a lo extático; mientras tanto, los arreglos de bronces y los grooves de la batería articulan el bloque sonoro global de la instrumentación. Una pieza muy marchoa, pero ciertamente no bailable. Fueron más de 5 ½ minutos de gloria avant-progresiva… y la cosa recién está comenzando. Lo que viene a continuación es el momento más ambicioso del disco, pues tenemos un tema titulado ‘Introduction Ghost’ que no solo desarrolla su propia temática autónoma sino que también cumple con preparar el terreno para la decisiva emergencia de la pièce de résistance ‘Ghost’, la cual ocupa un espacio de poco más de 15 minutos. ‘Introduction Ghost’ se centra al comienzo en una espiritualidad razonablemente relajada, siendo así que su motif central se basa inicialmente en la espartana labor de los fraseos de guitarra. Luego sigue una sección más frenética donde el bajo sale al primer plano en base a un llamativo swing funky-rockero. Ahora las cosas se tornan hacia una mezcla entre WEATHER REPORT y los KING CRIMSON de la época del “Lizard”. Cuando llegamos a la maratónica pieza ‘Ghost’, es la hora de aprovechar el empuje rabiosamente vitalista con que termina la pieza precedente para darle un delicioso viraje neurótico. La vivaz y aguerrida musicalidad que tiene lugar aquí está marcada por una furia tan visceral y metafísica. La ambientación general de ‘Ghost’ ostenta por igual una exaltación airada y un aura de contemplación en medio de un encuadre entre lo nihilista y lo dadaísta. Particularmente destacadas son las intervenciones del saxo, portadores de suficiente furia salvaje como para server de cómplice perfecto para Onan. Tampoco falta algún pasaje lírico como cuando llegamos a la frontera del novena minute: al modo de unos SOFT MACHINE de la época del “Fifth” inoculados con virus de KING CRIMSON y el primer HENRY COW, nos metemos en un terreno reflexivo, claro está, no por mucho tiempo, pues los últimos parajes están diseñados para devolvernos en pleno a las estepas de la neurosis y la rabia.

 

Los últimos 13 ½ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘I Don't Look In My Back’ y ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’. Ya para este momento, el asunto está en ver cómo se puede gestar novedades en los detalles del frente musical que el grupo ya ha instaurado con puño de hierro. En el caso de ‘I Don't Look In My Back’, tenemos algunas excursiones en el discurso del free-jazz para el asentamiento del inquietante cuerpo central, siendo así que la lógica de la deconstrucción opera como acicate para la osada fluidez que exige la pieza en sí misma. En fin, para el caso de ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’, lo que impera en su extensor prólogo es una especie de minimalismo psicodélico, el cual habrá de abrir paso luego a un sólido ejercicio de jazz-rock con tintes progresivos (imaginemos una version Crimsoniana del legado de las big bands de ZAPPA) sobre un tempo bastante sofisticado.


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